jueves, 2 de junio de 2011

El valor de la vida


Soy un trabajador honrado de una central nuclear, cerca de la comunidad de Madrid, donde vivo con mis padres. Tengo una vida horrorosa, trabajo 8 horas al día, con un sueldo mensual que solo me da para alimentar a mi familia, y poco más. Mi hermano, en cambio, se gana la vida con la mafia de la ciudad, robando, jugando a las carreras de caballos, pasando estupefacientes a los drogadictos de la parte pobre y marginal de la ciudad, mis padres lo dan por perdido. Somos todos asiáticos, vinimos a España cuando yo aún no había nacido, mi padre se llama Chao, i mi madre Cian, son los dos muy bajitos, tienen alrededor de 50 años.
Nos montamos un restaurante cuando vinimos aquí, pero casi nunca viene nadie, a la gente ya no le gusta tanto la comida china.
Mi hermano se llama Juan, le pusieron un nombre español, aunque no queda muy bien un chino con nombre español, también es bastante bajito, pero es fuerte, y tiene mucho dinero, todo el contrario que yo.
A mí me pusieron Victor, no me queda tan mal como a mi hermano, aunque también es un poco raro para mi raza.
El caso es que hace unos meses me dijo mi hermano que podría salir de esa central de poca muerte y que me viniese  a trabajar con él, con la mafia, y que trabajando poco sacaría mucho más dinero que trabajando ocho horas diarias en la central, además tendría mucho más respeto en el barrio. La verdad es que al principio dije que no, que me gustaba mi trabajo y que quería seguir trabajando honradamente en la central.
Pero ahora que llevo más de tres meses trabajando allí, me he dado cuenta de que es un trabajo repetitivo i cansado, lo he meditado mucho y al final tomé la decisión de trabajar con él aunque tenga que hacer cosas horribles con la mafia de mi hermano.
En casa, le dije que estaba interesado, y me envió a su mansión a las tres de la tarde.
Me explico que para ser de  una banda como esas tienes que tener coraje y ser fuerte, porque si ocurre alguna cosa, tienes que disparar y si puedes, matar a cualquier individuo que se ponga en su camino.
Me dijo que para entrar en la banda tendría que pasar una serie de pruebas para probar mi lealtad. Así que fuimos a una especie de club donde había hombres i mujeres de mi raza, que parecían que no estaban de muy buen humor, mi hermano, se puso encima de una mesa donde estaban jugando a cartas, y gritó:
-Atento todo el mundo! Aquí mi hermano quiere probar su valor para entrar aquí, en nuestra querida urbanización, vamos a probar su lealtad con la siguiente prueba.
Entonces, me dio una pistola y me dijo: “ sígueme”, con un tono que no me gustó nada de nada.
Me taparon los ojos, y me llevaron con el coche una media hora hasta una habitación toda cerrada donde me destaparon los ojos, y vi a un señor de unos 50 años que trabajaba de carnicero en mi barrio.
-Mátalo- dijo
Entonces empecé a sudar, las manos me temblaban, y me encontré muy mal, mi hermano me tranquilizo, me cogió la mano donde tenía el arma y apuntó a ese hombre, yo, con la mirada firme, apreté el gatillo, el corazón me iba a cien, cuando me di cuenta ese hombre estaba muerto en el suelo, pensé que ese trabajo no era para mí, pero tenía que hacerlo, con el dinero que ganaba en la central no me daba para nada.
Mi hermano me dio unas palmadas en la espalda y seguidamente dijo:
-Enhorabuena, ya eres de nuestro grupo.
Desde ese momento empecé por fin a sentirme por una vez en mi vida importante.
Estuve dos meses trabajando para mi hermano vendiendo drogas en el barrio, y escapándonos de la policía.
Un día mi hermano me explico que quería hacer algo grande, muy grande, y dejar todo esto, e irnos él y yo a China, a montarnos nuestro propio negocio, sonaba bien, muy bien, pero era arriesgado, me dijo que quería atracar un banco de Madrid, que tenía pensado el plan desde hace mas de dos meses: entraríamos con unos disfraces de lo que sea, disfrazaríamos a todos los rehenes que hubiera en el banco, robaríamos todo el dinero, y liberaríamos todos los rehenes por la puerta de delante, como todos estarían con la cara tapada no sabrían distinguirlos y perderán tiempo mientras que nosotros nos escapamos por detrás con una furgoneta robada con doble matricula, con todo el dinero, ¿que te parece?, me dijo.
Dijimos que el 17 de Mayo de 2010 haríamos es golpe, estábamos todos un poco nerviosos, yo, más que ninguno, pues he entrado en su grupo hace poco.
Aparcamos con la primera furgoneta delante del banco, entramos con una mujer que ya estaba entrando en el banco, mi hermano pegó cuatro tiros al cielo gritando:
-Al suelo! Al suelo todo el mundo!
Toda la gente se tiro al suelo, y le dijeron a la banquera que abriera la caja fuerte a punta de pistola en la cabeza, la chica estaba muy nerviosa, pero al final consigue abrir la caja.
Cogimos todo el dinero y disfrazamos a los rehenes, y los soltamos, dispararon a algunos rehenes, porque la policía se pensaba que éramos nosotros, disfrazados, el plan salió a la perfección.
Salimos por un conducto subterráneo que daba en una carretera donde estaba la segunda furgoneta esperándonos.
A las cuatro salía el avión que nos llevaba a China, era la 1, llegamos al aeropuerto, la policía estaba dando un control en la cola del embarque de los aviones, a todos se nos cortó la respiración, cando llegaron a nosotros mi hermano salió corriendo asustado, lo siguieron hasta detenerlo, y le vieron todo el dinero, nos trincaron a todos, y ahora tenemos que pagar 20 años en la cárcel. Lo más malo de toda esta historia es que ahora, cuando ya lo he perdido todo, es cuando le doy más importancia al trabajo que tenía en mi central, a mis padres, y lo que más duele es que quizá no los vuelva a ver.

Marc Andreu Almansa