Blog de Castellano W''
martes, 1 de mayo de 2012
Redacción de Sant Jordi:
Abrí los ojos lentamente, dejando que los rayos de sol me entraran poco a poco para que no me me cegasen. Era una mañana soleada, me desperté a las 10:00, un poco tarde tal vez. Me encontraba en una posición bastante cómoda, había conseguido dormir de un tirón toda la noche, lo cual era bastante raro para mí. Pero esa noche me encontraba cómodo en el sitio en el que me había encontrado esa noche. Estaba perfectamente colocado para que no me azotara el viento mañanero. Me destapé de los cartones y me puse a andar hasta la fuente de al lado, me limpié la cara, me despejé un poco, y volví a mi cobijo. Me puse a pensar en cómo podría salir de esta pobreza, de cómo me había metido en ese mundo de drogas, el no poder dormir, el tener que dormir en cualquier lugar, el no tener familia... todo esto me provocaba tristeza, pero también ganas de mejorar mi vida, aunque lo encontraba fuera de mi alcance.
Entonces se despertó mi hermano Manuel:
- Marcos, ve a comprar leche para desayunar.
- No tengo nada, Manu. La gente cada día da menos limosnas.
- Menudos tacaños! Ojalá se vieran ellos algún día en nuestra posición.
- No podemos seguir este ritmo de vida, Manuel. Tenemos que encontrar algo estable, y empezar una nueva vida.
- ¿Te crees que no lo he intentado? Es inútil, hemos vivido en la calle toda la vida, y moriremos en la calle.
- ¡Pero si nos quedamos aquí aceptando la situación, no ganaremos nada!
Hubo un silencio prolongado. Nos quedamos tirados en el suelo, esperando una respuesta, esperando a que alguien nos escuchara. Pasaron horas y horas. Cuando se hicieron las dos de la tarde, cansados de no hacer nada, nos fuimos a dar vueltas.
Mi hermano y yo crecimos sin padres, nos criaron en un centro de acogida.En el centro nos obligaban ir al instituto, pero nosotros no íbamos nunca. No nos gustaba nada ir al instituto, nos sentíamos muy diferentes a los demás, y nos aislábamos de los demás. Siempre éramos mi hermano y yo. Nos escabullimos del instituto hasta los 18, cuando nos echaron del centro. Cuando nos vimos en la calle, no supimos qué hacer. Así que nos fuimos a la gran ciudad, Barcelona, y ahora, después de 4 años seguimos igual, comiendo de lo que podemos, y durmiendo en cualquier sitio. Esta vida ya no la aguanto más. Cada vez estoy más enfermo y sin ganas de vivir. Al menos, si hubiéramos aprovechado nuestra estancia en el centro, hubiéramos podido estudiar algo, y sacar adelante nuestras vidas.
Mi hermano Manu es un buen tipo, nunca ha hecho daño a nadie, tiene un gran corazón, y siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado. Se parece bastante a mí, tenemos la misma edad, aunque yo nací primero. en brazos. en brazos. Éramos los dos de piel morena, con ojos marrones, pelo negro y ondulado y no muy altos. Somos los dos bastante delgados, pero cuando íbamos al centro, estábamos un poco más gordos, aunque no mucho más. Ninguno de los dos hemos sido nunca muy tragones, ni deportistas. Éramos todo lo que unos padres no querrían para sus hijos, quizás por eso estábamos donde estábamos.
Después de estar dos horas dando vueltas sin rumbo, me encontré a un tipo bastante grotesco, pidiendo limosna. No tenía brazos, y sujetaba un plato con los dientes, moviéndose y balbuceando todo el rato. Me hizo mucha pena, y pensé que yo no podía quejarme, al menos yo tengo salud. Justo en ese momento, crucé la calle. Pensativo, no me di cuenta de que venía un camión a toda velocidad por la acera, a lo que cuando me di cuenta, ya lo tenía encima. Sólo oía gritos, los gritos de mi hermano, los gritos de una mujer... notaba mojada mi pierna izquierda, y al cabo de un rato me desmayé.
Cuando desperté me encontraba en el hospital. Me hacía mucho daño todo el cuerpo, pero hacía mucho tiempo que no estaba en una cama tan cómoda. Abrí un poco los ojos, y vi a mi hermano. Nunca estuve tan contento de verle, me abrazó en el acto, y me dijo que éramos ricos. Yo me quedé pensativo, mirándolo detenidamente, pero antes de que pudiese articular palabra entró el medico, un tipo de color, con acento cubano, bastante alto y corpulento, y me dijo:
- Hola, buenos días.
- Buenos días, doctor.
- Tengo malas noticias para ti, Marcos. El corte que te hiciste en la pierna es muy profundo, y has perdido mucha sangre, no podemos hacer nada.
- ¿Qué quiere decir?
- Tu pierna se gangrenó, Marcos. Te la tenemos que amputar.
Me quedé perplejo ante esa afirmación, y, sin más dilación, rompí a llorar, mientras el medico nos dejaba con un adiós. Mi hermano me abrazó muy fuerte, y, lloramos hasta que nos dormimos.
Al día siguiente me desperté empapado de sudor y lágrimas, tras una noche de sueños extraños, con un sentimiento de impotencia al saber que nunca más podría andar normal, ni correr, ni ir en bicicleta... Pensaba en los momentos en los que era pequeño, en los que tenía toda una vida por delante... un niño ignorante, que pensaba saberlo todo cuando, en realidad, no sabía nada, era uno mas del montón. ¡Lo que daría ahora mismo por poder ir atrás en el tiempo, y emprender mi vida!
Se despertó mi hermano.
- Buenos días, Marcos.
- Buenos días.
- Ayer estuve a punto de contarte una cosa, pero entró el médico y no te lo pude explicar.
- ¿El qué?
- Somos ricos, nos han dado dos millones de euros por el daño que te hicieron.
Me entró un mareo extraño en ese momento, creo que fue por la noticia que recibí. Todo había pasado tan de prisa, tan de golpe, que mi cuerpo no se lo tomó nada bien, me encontré muy mal y sudaba muchísimo, y recuerdo que tenía una imagen extraña en mi cabeza, que no podia dejar. Unos jovenes, de mi edad, un hombre y una mujer, abrazados, pensé que eran mis padres, aunque no sé por qué me apareció aquella imagen en concreto, si yo nunca he visto a mis padres. Pasé realmente un mal trago, y pensé en ello varios días después.
Oí al médico. Estaba hablando con mi hermano sobre mi estado. Cuando éste vio que me estaba despertando, me dijo que habia tenido una crisis nerviosa, causado por el agotamiento y las pocas horas de sueño.
Me operaron dos días mas tarde. Me recuperé, y, con no mucho ánimo, compré una casa grande para nosotros dos. La prensa vino a mi casa y publicaron nuestra historia en un importante diario.
Venía mucha gente para hacernos entrevistas. Una buena mañana se presentaron a nuestra casa un hombre y una mujer, no muy altos, y nos dijeron que eran nuestros padres. Me quedé perplejo, al darme cuenta de que eran iguales a los de la imagen que había tenido mientras estaba desmayado. Los dejé pasar y nos explicaron por qué habían desaparecido , y por qué se presentan ahora que teníamos dinero. Nos dijeron a mí y a mi hermano que se habian enterado de que vivíamos aquí por la prensa. Nos habían abandonado porque no tenían suficiente dinero para mantenernos, y nos dejaron en el centro para niños huérfanos. La típica historia de adolescentes que tienen bebé y luego lo abandonan por miedo a las responsabilidades. A pesar de ello, mi hermano y yo olvidamos el pasado, compramos una casa para ellos y les dimos dinero suficiente para ir tirando.
Con nuestra historia, dimos la vuelta al mundo y nos hicimos ricos, muy ricos. Yo me casé con una encantadora mujer norteamericana, que conocí en una visita rutinaria al médico. Casualmente, también iba con silla de ruedas, y por un accidente similar. Mi hermano se casó màs tarde con una importante entrevistadora.
Mi hermano y yo salimos adelante. Nunca sabes qué te puede suceder en la vida, por eso se tiene que disfrutar al màximo, y aprovechar todas las oportunidades que se presenten. Aprended de mis errores.
martes, 21 de febrero de 2012
Mariano José de Larra
Fué un escritor, periodista y político español y uno de los más importantes exponentes del romanticismo español. Sus obras màs conocidas són:Montaner y simón y El doncel de Don Enrique el Doliente.
José Zorrilla
Fue un poeta y dramaturgo español. Algunas de las obras que escribió són las siguientes: Los cantos del Trovador, La leyenda del Cid, Granada...
martes, 7 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
Historia de una escalera
Historia de una escalera es una obra de teatro escrita por Antonio Buero Vallejo entre 1947 y 1948 por la que recibió el Premio Lope de Vega, se estrenó en el Teatro Español de Madrid el 14 de octubre de 1949. En ella se analiza a la sociedad española con todas sus mentiras y engaños. Fue llevada al cine por Ignacio F. Iquino.
viernes, 27 de enero de 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

